Con el MPS, el Mazda 6 se supera a sí mismo y logra un vehículo de gran calidad que combina una conducción que transmite sensaciones deportivas con elementos inspirados en paisajes nipones para ofrecer un sedán de calidad.
MADRID.- Mazda ha presentado el Mazda 6 MPS, después de mostrar hace dos años en París una versión prototipo del vehículo. La denominación MPS corresponde a Europa, mientras que en EE.UU se llamará MAZDASPEED6 Y en Japón se llamará Mazdaspeed Atenza. El nuevo modelo del fabricante japonés será su mejor sedán hasta la fecha, incorporando modificaciones en el motor, la transmisión, el bastidor y la carrocería. En total, se han realizado más de 120 cambios específicos en la carrocería y la suspensión del modelo actual. Si con el Mazda 6 se introdujo el concepto Zoom-zoom, dentro de la estrategia comercial del grupo nipón se pretende ahora dar un paso más en la búsqueda de la excelencia.
Diseño exterior
El diseño exterior es muy similar al del modelo de 2002, pero se han acentuado los rasgos dinámicos para ofrecer una imagen más moderna y deportiva. En en el frontal se han mejorado detalles. Transmite sensación de fuerza y poder con unas llantas de aluminio de 18 pulgadas con ruedas 215/45R 18. El paragolpes trasero tiene forma aerodinámica e integra dos salidas de escape.
Para completar los retoques estéticos, se ofrece un nuevo color el Plata húmeda, un color que representa un acabado que refleja la exhuberancia de la naturaleza japonesa. Este tono difiere del tradicional Plata metalizado porque expresa el ambiente místico y la elegancia de la simplicidad que aparecen en las pinturas japonesas o en los paisajes de las costas niponas, pues este color refleja distintos matices según el ángulo de visión que tengamos.
La belleza está en el interior
Al introducirnos en el Mazda 6 MPS vemos que los asientos son confortables. El diseño general busca crear un ambiente de comunicación entre el conductor y los pasajeros. Los detalles son de una calidad superior como el panel de instrumentación que tiene un toque deportivo aunque pretende crear un ambiente apacible, y con materiales de calidad.
Todos los elementos están estudiados para ofrecer el máximo confort, destacando el diseño del velocímetro, marcado hasta 280 km/h, y otros instrumentos.
Mecánica de calidad
El motor es un cuatro cilindros de 2.3 litros de cilindrada con inyección directa de gasolina, turbocompresor e intercooler, que pretender transmitir sensaciones deportivas. En cuanto a su potencia alcanza 260 CV a 5.500 rpm, siendo su par máximo 380 Nm a 3.000 rpm. Este motor mejora considerablemente el poder de aceleración del vehículo, que responde perfectamente desde bajas y medias revoluciones.Para sacar las mejores prestaciones, el motor está acoplado a una caja de cambios manual de 6 marchas. Según las pruebas de Mazda, acelera de 0 a 100 km/h en 6.6 segundos y recupera de 80 a 120 km/h en 5.3 segundos, alcanzando una velocidad máxima de 240 km/h. Este propulsor cumple con la normativa de emisiones Euro 4.
Asimismo, tiene un sistema de tracción total conectable automáticamente, semejante al del Mazda 6 2.3 4WD. Está formado por un embrague multidisco controlado electrónicamente y tiene tres programas de funcionamiento, normal, sport y nieve, que la centralita selecciona automáticamente.
Mazda ha aumentado la rigidez del chasis en un cincuenta por ciento con relación a los otrros Mazda 6. Para lograrlo ha reforzado los puntos de apoyo del chasis sobre la suspensión, ha modificado la resistencia de varias piezas del bastido y ha aumentado los puntos de soldadura de algunas piezas.
La carrocería es de cuatro puertas, mide 4.740 mm de largo y 1.445 de alto, por lo que es más largo pero igual de alto que un Mazda 6 normal. Es más largo porque los paragolpes lo son. Además, otros elementos que lo distinguen son un pequeño alerón sobre la tapa del maletero, los estribos, la salida de escape y los asientos deportivos.






JAVIER FERNAUD - Elmundomotor.com